Volar un dron en España … una auténtica odisea

En 2024 descubrí el apasionante mundo de la fotografía aérea con dron. Siempre me ha fascinado contemplar ciudades y paisajes desde otra perspectiva y, animado por mi amigo Rober, decidí comprar mi primer dron recreativo, un flamante DJI Mini 3 con pantalla integrada en el mando.

Lo que comenzó como una afición ilusionante terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante debido a las constantes restricciones para volar drones en España.

Invertí varias semanas informándome sobre la legislación europea y el polémico Real Decreto 517/2024, una normativa que parece cambiar continuamente. Además, realicé la formación oficial de AESA para vuelos en categoría A1/A3 y contraté un seguro de Responsabilidad Civil, aunque no era obligatorio al tratarse de un dron de menos de 249 gramos.

Restricciones, permisos y burocracia para volar drones

Cada vez existen más limitaciones aéreas, zonas restringidas, permisos de vuelo y normativas difíciles de interpretar. En la zona donde resido conviven instalaciones militares, un hospital con helipuerto y una base aérea de emergencias, lo que hace prácticamente imposible realizar un simple vuelo recreativo de cinco minutos sin solicitar autorizaciones interminables.

Algunos permisos tardan hasta tres semanas en llegar y, además, hay que realizar el absurdo preaviso de cinco días a Seguridad Aérea. Con esta burocracia resulta imposible prever la climatología y planificar un vuelo con seguridad y sentido común.

La sensación de persecución al piloto de dron recreativo

Lo más desalentador no son únicamente las leyes sobre drones en España, sino la sensación de persecución hacia quienes intentamos cumplir todas las normas.

En una ocasión, mientras grababa un evento con toda la documentación en regla, dos agentes de Policía Nacional me interrogaron durante varios minutos como si estuviera cometiendo un delito. Mientras tanto, a pocos metros había situaciones bastante más graves que parecían pasar completamente desapercibidas.

He terminado vendiendo mi dron

Después de meses de frustración, he terminado vendiendo el dron. Es triste comprobar cómo una afición relacionada con la creatividad, la tecnología y la fotografía aérea está desapareciendo por culpa de una burocracia cada vez más asfixiante.

Y mientras tanto, quienes gobiernan parecen saltarse las leyes sin consecuencias, mientras al ciudadano corriente se le exige cada vez más para disfrutar de una simple afición de forma legal.

El futuro de los drones: más control y más gastos

Además, ya empieza a escucharse que incluso los drones de menos de 249 gramos con marcado C0 podrían verse obligados en el futuro a implementar sistemas de DRI (Direct Remote Identification).

Esto implicaría un mayor control sobre los pilotos, nuevos costes para adaptar el dron y un posible aumento de peso por encima de los 250 gramos. Como consecuencia, muchos usuarios tendrían que cambiar la clasificación del dron a marcado C1, obtener la licencia A1/A3 y contratar un seguro obligatorio.

Cada día resulta más complicado disfrutar de los drones recreativos en España. Qué país tan bonito están dejando entre unas cosas y otras…