La XVI Subida a El Piélago es una cita para disfrutar del automovilismo y de la emoción de la competición en carretera de montaña. En esta entrada comparto una selección de mis fotografías de la prueba, intentando capturar la velocidad de los vehículos, la precisión de los pilotos y esos instantes que hacen que cada pasada sea diferente.
La fotografía de motor requiere paciencia, concentración y reflejos. Hay que estar atento a cada curva, anticiparse al movimiento de los coches y encontrar el encuadre adecuado para congelar la acción en el momento preciso. El sonido de los motores, las frenadas y el paso de los participantes convierten cada punto del recorrido en una oportunidad para conseguir imágenes llenas de fuerza y dinamismo.
A través de mi cámara, intento mostrar no solo los vehículos participantes, sino también la esencia de una prueba automovilística: la exigencia del recorrido, el esfuerzo de los pilotos y la pasión de quienes viven el motor desde dentro y desde las cunetas.
En esta galería reúno algunas de las imágenes tomadas durante la XVI Subida a El Piélago, un reportaje fotográfico para recordar la competición y conservar los mejores momentos que pude captar durante la jornada.
Espero que disfrutéis de las fotografías tanto como yo disfruté realizándolas. Cada imagen es una forma de revivir la prueba y de compartir mi pasión por la fotografía deportiva y el mundo del motor.
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