De Soria a San Saturio andando: un paseo por el Duero entre naturaleza e historia
Visitar Soria y no acercarse andando hasta la ermita de San Saturio es dejar de conocer uno de los rincones más bonitos y especiales de la ciudad.
El paseo hasta la ermita discurre junto al río Duero y permite disfrutar de un paisaje sorprendentemente natural, a pesar de encontrarnos muy cerca de Soria. El camino combina historia, arquitectura, literatura y, sobre todo, una naturaleza que hace que el recorrido sea una experiencia en sí misma.
Además, para quienes disfrutan haciendo fotografías durante sus viajes, es una ruta especialmente agradecida: el río, los árboles, los puentes, los monasterios, las rocas y la propia ermita ofrecen continuamente lugares donde detenerse y sacar una buena foto.
El camino hacia San Saturio comienza junto al Duero
Desde Soria podemos bajar hacia el río y comenzar un agradable paseo siguiendo sus márgenes.
Uno de los primeros lugares que encontraremos es el Puente Medieval, una antigua construcción de piedra que durante siglos sirvió para cruzar el Duero. Desde aquí comienza a cambiar el paisaje y poco a poco dejamos atrás la ciudad.
El río se convierte en nuestro compañero de camino.
Y es precisamente aquí donde empieza lo mejor de la ruta.
San Juan de Duero, una parada imprescindible
Muy cerca del puente se encuentra el Monasterio de San Juan de Duero, uno de los monumentos más importantes de Soria.
Su antiguo claustro es especialmente llamativo por sus arcos y columnas, con una mezcla de formas arquitectónicas que lo convierten en un lugar único.
Pero San Juan de Duero tiene además algo que lo hace todavía más especial: su ubicación.
El monasterio se encuentra junto al río y rodeado de vegetación. La piedra del antiguo edificio, los árboles y el paisaje del Duero forman un conjunto precioso, especialmente en otoño, cuando los árboles adquieren sus tonos dorados.
Es una de esas paradas en las que merece la pena sacar la cámara, pero también simplemente sentarse un momento y disfrutar del lugar.
Un paseo entre árboles, agua y rocas
A partir de San Juan de Duero comienza uno de los tramos más bonitos del recorrido.
El camino continúa junto al río entre chopos, álamos y vegetación de ribera. Dependiendo de la época del año, el paisaje cambia por completo.
En primavera encontramos una ribera verde y luminosa. En verano, los árboles proporcionan agradables zonas de sombra. Y en otoño, probablemente uno de los momentos más espectaculares, los tonos amarillos y ocres de los árboles contrastan con el agua del Duero y las rocas de las laderas.
Es un paisaje tranquilo, perfecto para caminar sin prisas.
También es uno de los lugares más agradables de Soria para quienes disfrutan de la fotografía de paisaje durante sus viajes. Los reflejos en el agua, los senderos entre los árboles y las formaciones rocosas ofrecen imágenes muy bonitas sin necesidad de buscar demasiado.
El Monasterio de San Polo
Continuando por la ribera llegaremos al Monasterio de San Polo, otro de los edificios históricos que encontramos en este paseo.
Su origen se remonta a la época medieval y el edificio está rodeado de historias y leyendas. Una de sus características más curiosas es que el propio camino pasa por debajo del monasterio a través de un antiguo pasadizo.
El lugar también está relacionado con la literatura de Gustavo Adolfo Bécquer, que encontró en las calles, edificios y paisajes de Soria inspiración para algunas de sus conocidas leyendas.
Aquí se vuelve a repetir una constante de todo el recorrido: historia y naturaleza aparecen juntas en todo momento.
El paisaje del Duero que inspiró a Machado
A medida que nos acercamos a San Saturio, el paisaje se vuelve todavía más atractivo.
El río, los árboles y las paredes rocosas crean un pequeño valle de gran belleza. Es fácil comprender por qué Antonio Machado quedó tan impresionado por el paisaje soriano.
Machado vivió en Soria y encontró en el Duero una de sus grandes fuentes de inspiración. Sus paseos por estos lugares quedaron reflejados en algunos de sus poemas más conocidos.
El llamado Rincón del Poeta recuerda precisamente esa relación entre Machado y este paisaje.
Cuando recorremos hoy la ribera podemos hacernos una idea de lo que debió sentir el poeta al caminar por estos mismos lugares.
La llegada a San Saturio
Y después de disfrutar del paseo llega uno de los momentos más sorprendentes: la aparición de la ermita de San Saturio.
La ermita se encuentra construida sobre una cueva natural, prácticamente colgada de la roca sobre el río Duero.
La primera impresión es espectacular.
La roca, la vegetación, el río y la construcción forman un conjunto difícil de encontrar en otro lugar.
La ermita parece formar parte de la propia montaña y, precisamente por eso, la visita resulta tan especial.
Para quienes disfrutan de la fotografía, este es probablemente el lugar más llamativo de todo el recorrido. Hay diferentes puntos desde los que contemplar la ermita integrada en el paisaje y conseguir una bonita imagen del conjunto.
¿Quién fue San Saturio?
La tradición cuenta que San Saturio vivió en Soria durante el siglo VI.
Procedía de una familia noble y, tras la muerte de sus padres, heredó una importante fortuna. Sin embargo, decidió renunciar a sus riquezas y repartir sus bienes entre los pobres.
Después abandonó aquella vida acomodada y se retiró a las cuevas situadas junto al Duero para vivir como ermitaño.
Según la tradición, permaneció allí durante muchos años dedicado a la oración y a la vida espiritual.
Fue también en este lugar donde recibió a un joven llamado Prudencio, que acudió a conocerle y terminó convirtiéndose en su discípulo. Con el tiempo, aquel joven llegaría a ser San Prudencio de Tarazona.
La tradición cuenta que San Saturio murió en estas mismas cuevas, donde fue enterrado.
Una ermita dentro de una cueva
La construcción que podemos visitar actualmente es posterior y fue levantada entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.
Lo más curioso de San Saturio es que la ermita se adapta completamente al espacio natural de la cueva.
La visita comienza en el interior de la gruta y continúa por diferentes estancias hasta llegar a la iglesia, decorada con pinturas que representan escenas de la vida del santo.
Es una visita diferente a la de cualquier otra iglesia.
Aquí la roca está presente continuamente y se convierte en parte de la propia arquitectura.
Y hay otro detalle importante para cualquier viajero: la entrada a la ermita de San Saturio es gratuita.
Un lugar perfecto para disfrutar de la naturaleza
Aunque San Saturio es el destino final del paseo, probablemente uno de los mayores atractivos de esta ruta sea todo lo que encontramos antes de llegar.
El recorrido por las márgenes del Duero permite disfrutar de un paisaje natural muy bonito y tranquilo, con árboles, agua, rocas y senderos.
Es una zona perfecta para pasear, especialmente si buscamos alejarnos durante un rato del ambiente urbano.
Y si llevamos una cámara, mucho mejor.
No hace falta ser fotógrafo para disfrutar de las posibilidades que ofrece el paisaje. Basta con detenerse de vez en cuando para mirar cómo se refleja un árbol en el agua, cómo la luz atraviesa la vegetación o cómo la ermita aparece entre las rocas.
Una de las mejores excursiones para hacer andando en Soria
La ruta desde Soria hasta San Saturio es una excursión sencilla y muy completa.
En poco recorrido podemos encontrar un puente medieval, monasterios, arquitectura románica, paisajes del Duero, lugares relacionados con Machado y Bécquer y una ermita construida dentro de una cueva.
Pero, sobre todo, encontramos un entorno natural excepcional.
Es un paseo para hacer sin prisas, disfrutando del camino tanto como del destino. Un recorrido que cambia con las estaciones y que merece la pena repetir en diferentes épocas del año.
Si estás buscando qué ver en Soria, qué hacer en Soria, rutas andando por Soria o lugares bonitos para visitar y fotografiar, el paseo hasta la ermita de San Saturio es una de las mejores opciones.
Porque aquí la visita no termina cuando llegamos a la ermita.
El verdadero atractivo está en todo el camino que nos lleva hasta ella, siguiendo el Duero entre árboles, rocas e historia.
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