Pedro Bernardo es una villa y municipio español perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. En 2017 contaba con una población de 876 habitantes.

Situado en la provincia de Ávila, el municipio de Pedro Bernardo se encuentra enclavado en el fértil valle del Tiétar, en la ladera sur del risco de la Sierpe en las estribaciones del sector oriental de la Sierra de Gredos, desde donde domina una panorámica del valle y de los Montes de Toledo. Es por ello que se le conoce como Mirador o Balcón del Tiétar.

La localidad  se encuentra 9 km de Lanzahíta —que es el pueblo más cercano dentro del Valle del Tiétar—, a 30 km de Arenas de San Pedro, a 108 km de Ávila y a 125 km de Madrid.

Pedro Bernardo limita al norte con Serranillos, al este con Gavilanes, al sur con Buenaventura —cuyos términos quedan demarcados por las orillas del río Tiétar—, al suroeste con Lanzahíta y al noroeste con San Esteban del Valle.

A finales del siglo XX (década de los 90) se desligó una parte del territorio con la vecina localidad de Lanzahíta en la zona suroeste de la jurisdicción de Pedro Bernardo, por la que parte de los parajes forestales y agrícolas de Macapillo, La Llanaílla y San Juan de Lanzahíta (entre otros) pasaron a pertenecer a la jurisdicción lanzahiteña.

Se encuentra enclavado en las estribaciones del macizo Oriental de la Sierra de Gredos y popularmente se le conoce como el Balcón del Tiétar, ya que su topografía permite que desde las calles que la estructuran y evocan su pasado medieval, se alcancen, las más singulares perspectivas de los Montes de Toledo y del curso del Valle del río Tiétar.

La existencia de Monumentos megalíticos dentro del término municipal revela la presencia de asentamiento humanos en la zona en tiempos prehistóricos.

La agricultura local siempre fue rica en especies y en calidades, debido a las condiciones microclimáticas y a la fertilidad del suelo. La configuración climática y edafológica de Pedro Bernardo permiten el desarrollo de cultivos que van desde el agrícola subtropical hasta el forestal atlántico.

Destaca como principal la higuera, con el higo mirlo o «cuello de dama» como variedad destacada. Otras de las variedades autóctonas es la higuera sayuela.

En la cabaña bovina, la variedad autóctona de vacuno «morucho» se ha ido sustituyendo paulatinamente por especies foráneas más selectas de carne y leche, en pequeñas explotaciones en régimen de semiestabulación. Adicionalmente, existen contados rebaños de ovejas y cabras, también para consumo familiar y local.

De mayor importancia fue en un pasado no tan distante la fabricación de mantas de lana y similares, como las alforjas y sombreros bastos tradicionales de la zona. Las nuevas técnicas y la introducción de materias artificiales la llevaron a la desaparición. En la actualidad quedan algunos artesanos que se dedican a la talal de madera o fabricación de productos de cuero, así como un antiguo zapatero ( Roberto Cantero Villacastín ) que sigue construyendo sencillos rabeles o arrabelillos como se les llama en el lugar)

Pedro Bernardo cuenta desde 1978 con un expediente incoado para una futura declaración de la localidad como conjunto histórico-artístico.

 

Remontándonos al pasado más remoto existe un Menhir (IV Milenio a. C) en la llamada Dehesa de Cantogordo. En este mismo paraje se han constatado un par de yacimientos arqueológicos que atestiguan la presencia de villas romanas, así como un par de pequeños puentecillos medievales, levantados probablemente por orden de la poderosa asociación ganadera conocida como la Mesta.

  • Antiguo ayuntamiento
  • La iglesia parroquial
  • Plaza de toros
  • Ermita de Santa Ana
  • Ermita de San Sebastián

Entre los lugares de interés natural cabe destacar algunos de los numerosos riscos que rodean al pueblo (Sierpe, la Vela, el Fraile, el macizo de la Abantera), el mirador del puerto de Pedro Bernardo o el collado de Lagarejo, las piedras caballeras (el Canto de la Nariz y el Canto de la Tapadera) así como la garganta de la Eliza, su piscina natural y su hermosa Chorrera del Hornillo (de 12 metros de altura). En el extremo oriental, ya en el límite con Gavilanes, se encuentra la Chorrera Hondonera, salto de agua natural cobre el arroyo Pichón.



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